Son las 11 de la mañana y me encuentro esperando el colectivo 146 enfrente de Correo Central. Las amenazantes nubes en el cielo me impacientan ya que el colectivo todavía no ha llegado y el viaje es muy largo. Frente al correo se encuentran las terminales de muchas líneas que van hacia todos los puntos de Buenos Aires, y mi destino en particular es zona Oeste, mas precisamente el Hospital Posadas. Es un recorrido interesante por los contrastes que hay entre las dos terminales.
En la cola no somos muchos mas de 15 personas y yo estoy bastante adelante, así que es probable que consiga asiento. Luego de 20 minutos de espera me tomo el colectivo y apenas subo selecciono el asiento ideal para tener una vista “panorámica”,1.75 sale el recorrido, el chofer me indica que va a tardar aproximadamente una hora y media o más, suficiente como para hacer mí trabajo.
Miro alrededor: veo mujeres y hombres muy bien vestidos, también veo chicos de mi edad con mochilas y carteras seguramente sean estudiantes; pocos niños y muchos ancianos estando todo en orden comienza el recorrido. Siento como si fuera la primera vez q viajo en colectivo, o los demás pensaran eso de mí porque parezco un niño observando todo. Los detalles que mas me llaman la atención son la cantidad de personas que veo con sus auriculares escuchando música, seguramente usándolos como una forma de aliviar el pesado viaje, los ruidos molestos de los motores y de las bocinas desesperadas.
Inmediatamente pasa por Plaza de Mayo, sigue por Diagonal Norte y toma Sarmiento hasta Pueyrredón. En menos de 5 minutos recorre lugares históricos que hasta hace unos días estaban de fiesta junto a todos los argentinos. No soy la única que gira la cabeza hacia su izquierda para observar. El colectivo esta en pleno movimiento durante todo el viaje, la gente sube, baja, sede asientos, mientras que recorre diferentes barrios.
Por la calle Sarmiento es mayor la cantidad de estudiantes que suben ya que a menos de 10 cuadras se encuentran las facultades de medicina y economía. Cerca mío se sientan dos chicas, y rápidamente me doy cuenta que son estudiantes de medicina porque es de lo único que hablan durante el trayecto. En el barrio de Once suben alrededor de 4 o 5 personas con bolsas llenas, seguramente llenas de ropa, ya que allí se consiguen mas barato. Este es uno de los trayectos mas pesados, hay mucha gente y el transito esta cargado, cuesta avanzar.
A la altura del barrio de Caballito se vacía un poco y se viaja mejor. Después de pasar el monumento al Cid Campeador, y al entrar en Av. San Martín sube un vendedor de alfajores, que termina teniendo una excelente venta por el carisma con que da su discurso.
Al subir el puente de Paternal, tengo una vista privilegiada de la ciudad: muchos edificios se erigen mires por donde mires; solo basta para bajar la vista y ver las vías del tren San Martín y las casas precarias que la rodean. Es cuestión de dirigir la mirada y ver como en un mismo lugar hay tal contradicción. En Agronomía suben un montón de estudiantes y el colectivo vuelve a llenarse.
Por avenida Beiró nuevamente edificios colman el barrio; aquí bajan muchas personas bien vestidas, ya que Devoto es una zona de clase media alta. A medida que nos vamos acercando a la Av. General Paz se van disipando los edificios tomando mayor protagonismo casas bajas. Muchos chicos que salen del colegio suben al colectivo y el ruido aumenta, sumado a la música en altavoz de algún que otro celular.
Al cruzar la Gral. Paz el cambio es notorio. Las calles están en su mayoría rotas y los pozos nos hacen saltar del asiento. En el barrio Ejército de los Andes (conocido como Fuerte Apache) bajan un montón de personas, ya que este es uno de los pocos colectivos que van hacia el centro y al regreso los dejan en Ciudadela.
Falta poco más de 15 minutos. En la calle M.T de Alvear esta el hospital Posadas y es allí donde termina el recorrido. Baja una señora mayor, un hombre y una mujer joven. El edificio viejo e imponente del hospital que se ve desde mi terraza, me recuerda que ahora tengo que caminar unas 15 cuadras para volver a casa. Me pregunto que tan “otro” es el otro, al fin y al cabo vivimos en la misma ciudad.
lunes, 31 de mayo de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
Identidad oculta
Texto con inclusión (segunda version)
¿Dónde se guarda el rencor que deja una herida? Se preguntó Mariano después de enterarse de la verdad.
Mariano era un exitoso abogado de 34 años, casado con Lorena, una hermosa mujer que también era abogada. En una familia de clase media, la vida de este hombre debería producir orgullo. Pero desde que tiene uso de la razón, siempre fue desplazado en su hogar. Su familia siempre se ocupo de que tenga todos los juguetes y la mejor ropa, pero de nada servía si no le brindaban el cariño que un niño necesita. –sos un desagradecido- era la frase típica de su padre cuando decía algo contrariándolo.
Cuando tenía 18 años comenzó su carrera en la facultad de Derecho, obligado por su padre; allí conoció a Lorena. Ella participaba en el centro de estudiantes, y no le costo mucho convencerlo para que militen juntos. Lorena logró mostrarle un mundo nuevo a Mariano y este pudo entender que las villas no eran sinónimo de violencia (como le habían enseñado en la casa) si te acercabas a ofrecer una mano. Había mucho amor entre ellos dos, Mariano siempre decía que gracias a ella pudo dar los primeros pasos como ser humano. Al recibirse se casaron y dedicaron sus vidas a ofrecer ayuda al prójimo.
El 2002 fue un año movilizado. Lorena había perdido un embarazo y estaba muy shockeada por este suceso. Una noche se despierta desconsolada producto de un sueño que la desveló durante el resto de la noche. En él aparecía su marido de bebe en abrazos de una mujer de pelo oscuro y ojos color miel, muy parecida a él que lo estaba amamantando, y esa mujer no era su suegra. -Por favor amor hacelo por mí -dijo ella- si algún día vamos a tener hijos quiero que sepan sobre su verdadera identidad. Lorena le propuso a su marido asistir a Abuelas de plaza de mayo y hacerse un estudio de ADN. Mariano siempre tuvo esa duda, pero la posibilidad de saber la verdad le generaba mucho miedo. Pero ella, como siempre, logró convencerlo.
Con mucha valentía asistió y se realizó el examen. Fueron las dos semanas más eternas de su vida, no podía dormir y una sensación rara le carcomía la cabeza.
Llegó el día. Junto con su mujer, escucharon el resultado: Mariano era hijo de desaparecidos, había nacido en un centro clandestino en La Plata hacía 34 años. Esta noticia le causo un gran vacío. Sus padres ahora eran sus apropiadores y Mariano en realidad era Camilo.
¿Dónde se guarda el rencor que deja una herida? Se preguntó Mariano después de enterarse de la verdad.
Mariano era un exitoso abogado de 34 años, casado con Lorena, una hermosa mujer que también era abogada. En una familia de clase media, la vida de este hombre debería producir orgullo. Pero desde que tiene uso de la razón, siempre fue desplazado en su hogar. Su familia siempre se ocupo de que tenga todos los juguetes y la mejor ropa, pero de nada servía si no le brindaban el cariño que un niño necesita. –sos un desagradecido- era la frase típica de su padre cuando decía algo contrariándolo.
Cuando tenía 18 años comenzó su carrera en la facultad de Derecho, obligado por su padre; allí conoció a Lorena. Ella participaba en el centro de estudiantes, y no le costo mucho convencerlo para que militen juntos. Lorena logró mostrarle un mundo nuevo a Mariano y este pudo entender que las villas no eran sinónimo de violencia (como le habían enseñado en la casa) si te acercabas a ofrecer una mano. Había mucho amor entre ellos dos, Mariano siempre decía que gracias a ella pudo dar los primeros pasos como ser humano. Al recibirse se casaron y dedicaron sus vidas a ofrecer ayuda al prójimo.
El 2002 fue un año movilizado. Lorena había perdido un embarazo y estaba muy shockeada por este suceso. Una noche se despierta desconsolada producto de un sueño que la desveló durante el resto de la noche. En él aparecía su marido de bebe en abrazos de una mujer de pelo oscuro y ojos color miel, muy parecida a él que lo estaba amamantando, y esa mujer no era su suegra. -Por favor amor hacelo por mí -dijo ella- si algún día vamos a tener hijos quiero que sepan sobre su verdadera identidad. Lorena le propuso a su marido asistir a Abuelas de plaza de mayo y hacerse un estudio de ADN. Mariano siempre tuvo esa duda, pero la posibilidad de saber la verdad le generaba mucho miedo. Pero ella, como siempre, logró convencerlo.
Con mucha valentía asistió y se realizó el examen. Fueron las dos semanas más eternas de su vida, no podía dormir y una sensación rara le carcomía la cabeza.
Llegó el día. Junto con su mujer, escucharon el resultado: Mariano era hijo de desaparecidos, había nacido en un centro clandestino en La Plata hacía 34 años. Esta noticia le causo un gran vacío. Sus padres ahora eran sus apropiadores y Mariano en realidad era Camilo.
El trébol de la suerte -texto con predominio de palabras graves-
En un bosque de la Patagonia, ubicado en el medio de una montaña, habita una tribu aborigen que conserva costumbres milenarias; esta dirigida por la sabiduría de los ancianos, quienes afirman que el bosque es sagrado, tiene poderes mágicos y aún esta intacto.
Llevan una vida muy tranquila, salvo por las injerencias del hombre de la ciudad y sus maquinas perniciosas que mas de una vez pretendieron arrasar los árboles por razones absurdas. Nunca pudieron, o talvez nunca quisieron entender que ese bosque tiene magia.
Sin embargo estos hombres no son sus únicos enemigos. Entre las arboledas habitan duendes que salen las noches de luna llena en busca de los niños de la tribu, y con ellos realizar sus rituales.
Una noche fría salieron en busca de niños. Uno de estos estaba en el bosque buscando ramas caídas para hacer fuego, y no advirtió que era noche de luna llena. De repente escucha el canto perverso de estos enanos con gorro azul. Héctor, el niño, sale corriendo desesperado y logra esconderse detrás de un árbol relegado por los ancianos, porque según ellos daba mala suerte. Agacha su cabeza y logra ver un trébol, lo arranca en el mismo momento que aparecen los duendes; el niño se lo ofrece con su pequeña mano temblando, y estos salen corriendo con un grito exasperado perdiéndose en el bosque.
En su regreso a la casa Héctor vio que el trébol tenía cuatro hojas. Lo había encontrado, era el trébol de la suerte.
Llevan una vida muy tranquila, salvo por las injerencias del hombre de la ciudad y sus maquinas perniciosas que mas de una vez pretendieron arrasar los árboles por razones absurdas. Nunca pudieron, o talvez nunca quisieron entender que ese bosque tiene magia.
Sin embargo estos hombres no son sus únicos enemigos. Entre las arboledas habitan duendes que salen las noches de luna llena en busca de los niños de la tribu, y con ellos realizar sus rituales.
Una noche fría salieron en busca de niños. Uno de estos estaba en el bosque buscando ramas caídas para hacer fuego, y no advirtió que era noche de luna llena. De repente escucha el canto perverso de estos enanos con gorro azul. Héctor, el niño, sale corriendo desesperado y logra esconderse detrás de un árbol relegado por los ancianos, porque según ellos daba mala suerte. Agacha su cabeza y logra ver un trébol, lo arranca en el mismo momento que aparecen los duendes; el niño se lo ofrece con su pequeña mano temblando, y estos salen corriendo con un grito exasperado perdiéndose en el bosque.
En su regreso a la casa Héctor vio que el trébol tenía cuatro hojas. Lo había encontrado, era el trébol de la suerte.
domingo, 25 de abril de 2010
Paraíso cultural
“La independencia está en la cabeza” afirmó uno de los directores argentinos de la escena under, luego que le hayan preguntado en una entrevista si le molestaba que el festival de cine independiente sea tan comercial estos últimos años.
El Bafici se presentó en la ciudad la segunda semana de abril y con Pablo acordamos ir un lunes a la salida de la clase de antropología. Todavía pensando en Malinovsky y Levi-Strauss nos tomamos el 146 que nos dejó justo enfrente del Abasto, sobre la ruidosa avenida Corrientes. Esquivando maletines y tacos altos, entramos al Shopping y después de dar varias vueltas encontramos una especie de mapa que nos condujo al cine. Un espacio muy grande, iluminado por el sol de mediodía impregnado de carteles que decían “BAFICI” nos dio la pauta de que no nos habíamos perdido. Un lunes a las dos de la tarde no es el horario convencional para ir al cine, sin embargo este festival que viene una sola vez al año y dura pocos días, rompe con esa regla. El Staff “especializado” ubicado en el centro del lugar brindaba todo tipo de información acerca del festival, y por supuesto nos dirigimos a él.
La diversidad es la característica principal entre los espectadores; para los cinéfilos y estudiantes de cine este lugar tiene todo lo que necesitan: variedad en la oferta. Pero no es exclusivo para ellos, también hay gente que se acerca para curiosear atraídos por la publicidad que empapela la ciudad. Además la entrada es accesible y eso atrae a muchos. En fin ante la variedad de público el objetivo es el mismo: disfrutar de una buena función. En medio de todo esto, estábamos Pablo y yo, elegimos azarosamente un film con una sinopsis que parezca interesante, y entre tantas opciones Paraíso parecía ser la indicada. Con lápiz y papel en mano y una gaseosa bien fría, entramos a la silenciosa sala con los minutos contados y con muchas expectativas.
Esta película es el primer largometraje del director peruano Héctor Gálvez, que tubo reconocimiento internacional en el festival de Venecia y junto con la coproducción de España y Alemania este proyecto se hizo posible. Basada en la historia de cinco amigos de un barrio marginal de Lima, en edad de salir a buscar el destino, mitad impulsados por la necesidad de hacer algo y mitad presionados por sus familias. Las condiciones económicas y sociales no les permiten cumplir sus sueños y esto es representado por una adolescente que quiere estudiar periodismo y su madre no se lo permite ya que no tienen dinero para pagarle los estudios. Algo me hace ruido, pienso en todos los jóvenes que les gustaría estar estudiando y no pueden hacerlo por tener que salir a trabajar. Me siento culpable y agradecida al mismo tiempo. Otro de los chicos se alista en el ejército para tener un sueldo y seguir una carrera. El mas soñador, ante la revolucionaria llegada del circo al pueblo se acerca a él para que le enseñen a volar y de este modo enfrentar el miedo para poder lograrlo, y lo logra.
La película termina, cuando el circo se retira y con el se va el animo de fiesta que inunda el pueblo una vez al año.
Salvo parte de su cultura y sus costumbres, nada tiene de diferente a la situación de los jóvenes que se encuentran marginados de la gran ciudad en Argentina e intuyo que en toda Latinoamérica, ya que las oportunidades son para unos pocos y el futuro es totalmente incierto.
Salimos de la sala regocijados y un cartel de I SAT habla por nosotros: ”Esperamos ver algo que no esperamos ver”.
Hasta acá llegue. Seguramente para el martes, agregue o modifique algunas cosas. Acepto todo tipo de criticas. Saludos!
El Bafici se presentó en la ciudad la segunda semana de abril y con Pablo acordamos ir un lunes a la salida de la clase de antropología. Todavía pensando en Malinovsky y Levi-Strauss nos tomamos el 146 que nos dejó justo enfrente del Abasto, sobre la ruidosa avenida Corrientes. Esquivando maletines y tacos altos, entramos al Shopping y después de dar varias vueltas encontramos una especie de mapa que nos condujo al cine. Un espacio muy grande, iluminado por el sol de mediodía impregnado de carteles que decían “BAFICI” nos dio la pauta de que no nos habíamos perdido. Un lunes a las dos de la tarde no es el horario convencional para ir al cine, sin embargo este festival que viene una sola vez al año y dura pocos días, rompe con esa regla. El Staff “especializado” ubicado en el centro del lugar brindaba todo tipo de información acerca del festival, y por supuesto nos dirigimos a él.
La diversidad es la característica principal entre los espectadores; para los cinéfilos y estudiantes de cine este lugar tiene todo lo que necesitan: variedad en la oferta. Pero no es exclusivo para ellos, también hay gente que se acerca para curiosear atraídos por la publicidad que empapela la ciudad. Además la entrada es accesible y eso atrae a muchos. En fin ante la variedad de público el objetivo es el mismo: disfrutar de una buena función. En medio de todo esto, estábamos Pablo y yo, elegimos azarosamente un film con una sinopsis que parezca interesante, y entre tantas opciones Paraíso parecía ser la indicada. Con lápiz y papel en mano y una gaseosa bien fría, entramos a la silenciosa sala con los minutos contados y con muchas expectativas.
Esta película es el primer largometraje del director peruano Héctor Gálvez, que tubo reconocimiento internacional en el festival de Venecia y junto con la coproducción de España y Alemania este proyecto se hizo posible. Basada en la historia de cinco amigos de un barrio marginal de Lima, en edad de salir a buscar el destino, mitad impulsados por la necesidad de hacer algo y mitad presionados por sus familias. Las condiciones económicas y sociales no les permiten cumplir sus sueños y esto es representado por una adolescente que quiere estudiar periodismo y su madre no se lo permite ya que no tienen dinero para pagarle los estudios. Algo me hace ruido, pienso en todos los jóvenes que les gustaría estar estudiando y no pueden hacerlo por tener que salir a trabajar. Me siento culpable y agradecida al mismo tiempo. Otro de los chicos se alista en el ejército para tener un sueldo y seguir una carrera. El mas soñador, ante la revolucionaria llegada del circo al pueblo se acerca a él para que le enseñen a volar y de este modo enfrentar el miedo para poder lograrlo, y lo logra.
La película termina, cuando el circo se retira y con el se va el animo de fiesta que inunda el pueblo una vez al año.
Salvo parte de su cultura y sus costumbres, nada tiene de diferente a la situación de los jóvenes que se encuentran marginados de la gran ciudad en Argentina e intuyo que en toda Latinoamérica, ya que las oportunidades son para unos pocos y el futuro es totalmente incierto.
Salimos de la sala regocijados y un cartel de I SAT habla por nosotros: ”Esperamos ver algo que no esperamos ver”.
Hasta acá llegue. Seguramente para el martes, agregue o modifique algunas cosas. Acepto todo tipo de criticas. Saludos!
sábado, 24 de abril de 2010
Viaje por mis lecturas
“Cuando Cristóbal Colón se lanzó a atravesar los grandes espacios vacíos al oeste de la Ecúmene, había aceptado el desafío de las leyendas. Tempestades terribles jugarían con sus naves, como si fueran cáscaras de nuez, y las arrojarían a las bocas de los monstruos; la gran serpiente de los mares tenebrosos, hambrienta de carne humana, estaría al acecho. Solo faltaban mil años para que los fuegos purificadores del Juicio Final arrasaran el mundo, según creían los hombres del siglo xv, y el mundo era entonces mar Mediterráneo con sus costas de ambigua proyección hacia el África y Oriente. Los navegantes portugueses aseguraban que el viento del oeste traía cadáveres extraños y a veces arrastraba leños curiosamente tallados, pero nadie sospechaba que el mundo seria, pronto, asombrosamente multiplicado.”
Las venas abiertas de América Latina - Eduardo Galeano.
Las venas abiertas de América Latina - Eduardo Galeano.
domingo, 11 de abril de 2010
Ya no soy el que un dia fui
¿Dónde se guarda el rencor que deja una herida? Se preguntó Mariano después de enterarse de la verdad.
Mariano tenía 34 años y hacía diez que se había recibido de abogado, trabajaba desde los 18 y estaba casado con Lorena. En una familia de clase media, la vida de este hombre debería producir orgullo, sin embargo desde que tiene uso de la razón Mariano siempre fue desplazado en relación con su hermana mayor Victoria. -Siempre me odiaron- era lo que Lorena oía a decir a su esposo cada vez que hablaban de su familia. -mi hermana siempre tuvo lo que quiso en la vida, nunca hizo nada, y sin embargo la justificaban. Yo hice todo para que se sientan orgullosos de mí y toda la vida me rechazaron- y los ojos se le llenaban de lágrimas. Ni el colegio privado, ni la ropa mas cara, ni el padre abogado y la madre ejemplar podían opacar la violencia verbal que ejercían sobre Mariano.
En el año 1993 conoció a Lorena en la facultad de Derecho. Ella participaba en el centro de estudiantes, y no le costo mucho convencerlo para que milite con ella. Obviamente de esto nunca se enteraron en la casa de este joven muchacho, el secreto estaba muy bien guardado por ellos dos. Lorena logró mostrarle un mundo nuevo a Mariano y este pudo entender que las villas no eran sinónimo de violencia (como le habían enseñado en la casa) si vos te acercabas a ofrecer una mano. Había mucho amor entre ellos dos, Mariano siempre decía que gracias a ella pudo dar los primeros pasos como ser humano. Pasaron los años y ellos seguían juntos. Al recibirse se casaron y dedicaron sus vidas a ofrecer ayuda al prójimo y no a acumular su fortuna como había hecho la familia de Mariano.
El 2002 fue un año movilizado. Lorena había perdido un embarazo y estaba muy shockeada por este suceso. Una noche Lorena se despierta desconsolada producto de un sueño que la desveló durante el resto de la noche. En él aparecía su marido de bebe en abrazos de una mujer de pelo oscuro y ojos color miel, muy parecida a él que lo estaba amamantando, y esa mujer no era su suegra. -Por favor amor hacelo por mí -dijo ella- si algún día vamos a tener hijos quiero que sepan sobre su verdadera identidad. Lorena le propuso a Mariano asistir a Abuelas de plaza de mayo y hacerse un estudio de ADN. –Me da miedo Lore, hace años que tengo esta duda, no es una decisión sencilla para mí. Pero Lorena logró convencerlo.
Con mucha valentía Mariano asistió y se realizó el examen. Fueron las dos semanas más eternas de su vida, no podía dormir y una sensación rara le carcomía la cabeza.
Llegó el día. Junto con su mujer, escucharon el resultado: Mariano era hijo de desaparecidos, había nacido en un centro clandestino en La Plata hacía 34 años. Esta noticia le causo un gran vacío. Sus padres ahora eran sus apropiadores y Mariano en realidad era Camilo.
Mariano tenía 34 años y hacía diez que se había recibido de abogado, trabajaba desde los 18 y estaba casado con Lorena. En una familia de clase media, la vida de este hombre debería producir orgullo, sin embargo desde que tiene uso de la razón Mariano siempre fue desplazado en relación con su hermana mayor Victoria. -Siempre me odiaron- era lo que Lorena oía a decir a su esposo cada vez que hablaban de su familia. -mi hermana siempre tuvo lo que quiso en la vida, nunca hizo nada, y sin embargo la justificaban. Yo hice todo para que se sientan orgullosos de mí y toda la vida me rechazaron- y los ojos se le llenaban de lágrimas. Ni el colegio privado, ni la ropa mas cara, ni el padre abogado y la madre ejemplar podían opacar la violencia verbal que ejercían sobre Mariano.
En el año 1993 conoció a Lorena en la facultad de Derecho. Ella participaba en el centro de estudiantes, y no le costo mucho convencerlo para que milite con ella. Obviamente de esto nunca se enteraron en la casa de este joven muchacho, el secreto estaba muy bien guardado por ellos dos. Lorena logró mostrarle un mundo nuevo a Mariano y este pudo entender que las villas no eran sinónimo de violencia (como le habían enseñado en la casa) si vos te acercabas a ofrecer una mano. Había mucho amor entre ellos dos, Mariano siempre decía que gracias a ella pudo dar los primeros pasos como ser humano. Pasaron los años y ellos seguían juntos. Al recibirse se casaron y dedicaron sus vidas a ofrecer ayuda al prójimo y no a acumular su fortuna como había hecho la familia de Mariano.
El 2002 fue un año movilizado. Lorena había perdido un embarazo y estaba muy shockeada por este suceso. Una noche Lorena se despierta desconsolada producto de un sueño que la desveló durante el resto de la noche. En él aparecía su marido de bebe en abrazos de una mujer de pelo oscuro y ojos color miel, muy parecida a él que lo estaba amamantando, y esa mujer no era su suegra. -Por favor amor hacelo por mí -dijo ella- si algún día vamos a tener hijos quiero que sepan sobre su verdadera identidad. Lorena le propuso a Mariano asistir a Abuelas de plaza de mayo y hacerse un estudio de ADN. –Me da miedo Lore, hace años que tengo esta duda, no es una decisión sencilla para mí. Pero Lorena logró convencerlo.
Con mucha valentía Mariano asistió y se realizó el examen. Fueron las dos semanas más eternas de su vida, no podía dormir y una sensación rara le carcomía la cabeza.
Llegó el día. Junto con su mujer, escucharon el resultado: Mariano era hijo de desaparecidos, había nacido en un centro clandestino en La Plata hacía 34 años. Esta noticia le causo un gran vacío. Sus padres ahora eran sus apropiadores y Mariano en realidad era Camilo.
viernes, 2 de abril de 2010
El descubrimiento de la lectura.
En los primeros años de mi infancia la lectura aparece ante mi por medio de los cuentos que me leían mis padres antes de irme a dormir. Realmente me encantaba que me lean. Pero ese interés no se acrecentó y lo desvíe en actividades menos productivas como mirar televisión. Seguramente porque en mi casa no se fomentaba la lectura ni tampoco había bibliotecas, pensaba que leer era una actividad solo para adultos.
Todo esto parece cambiar cuando descubro, de casualidad, a Mafalda. Tenía aproximadamente diez años y estaba en una casa en la costa cuando encuentro dos ejemplares guardados que me llamaron la atención y empecé a leerlos como un pasatiempo. Me había cautivado tanto que al enterarme que mi tía tenía la colección entera no dude en pedírsela y leerla en menos de una semana.
Alrededor de cinco años después releo Mafalda, esta vez entendiendo el humor critico que mezclado con esa imagen de una nena que simplemente quiere ser libre, modificó mi manera de mirar las cosas completamente.
Hoy en día las lecturas que más me gustan son las que hablan de la realidad y reflexionan sobre ella (citando como ejemplo a Eduardo Galeano entre otros). Tuve la suerte de hallar en la lectura más allá de un pasatiempo, un espacio de reflexión
Todo esto parece cambiar cuando descubro, de casualidad, a Mafalda. Tenía aproximadamente diez años y estaba en una casa en la costa cuando encuentro dos ejemplares guardados que me llamaron la atención y empecé a leerlos como un pasatiempo. Me había cautivado tanto que al enterarme que mi tía tenía la colección entera no dude en pedírsela y leerla en menos de una semana.
Alrededor de cinco años después releo Mafalda, esta vez entendiendo el humor critico que mezclado con esa imagen de una nena que simplemente quiere ser libre, modificó mi manera de mirar las cosas completamente.
Hoy en día las lecturas que más me gustan son las que hablan de la realidad y reflexionan sobre ella (citando como ejemplo a Eduardo Galeano entre otros). Tuve la suerte de hallar en la lectura más allá de un pasatiempo, un espacio de reflexión
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